El Rockstar de la cancha no era Michael Jordan

Hay un Rockstar que no tocaba la guitarra.

Que no cantaba.

Que no hacía solos legendarios.

Era el Rockstar de los Chicago Bulls de Michael Jordan.

Pero ni tan siquiera era un crack haciendo triples.

Estoy hablando de Dennis Rodman, el hombre de los tatoos, los piercings y el pelo de colores.

 

Rodman era la típica figura poco visible en el juego del equipo hasta que entendió tenía que llamar la atención.

Y se empezó a teñir el pelo de colores.

Su función de reboteador de repente se empezó a ver.

“Otra vez Rodman recupera la posesión”.

Y su carrera despegó.

 

En los negocios funciona igual, necesitas llamar la atención de alguna manera para atraer las miradas a nuestro trabajo.

Es la función de la primera parte de la estrategia pero imprescindible para llegar a las ventas.

Dalí lo tenía claro cuando decía que le era igual que hablaran mal de él “lo importante es que hablen de mi”.

 

 

Cuando montas una estrategia de ventas y comunicación, el proceso se divide en varias etapas.

La primera es la etapa de adquisición, donde esperamos atraer a nuevos clientes hacia nuestro negocio.

Ahí es donde funcionan los anuncios en Google, en Instagram o en la radio si quieres. Pero también la participación en podcasts, un canal de Youtube y un millón de ideas más. También participar en una feria.

Llamar la atención es lo que atrae la gente a tu negocio para escuchar lo que les tengas que decir.

 

 

El problema viene si piensas que con esto ya es suficiente. Mucha gente se queda haciendo posts en Instagram pensando que está vendiendo.

Y no lo está ni de lejos.

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