Flappy bird y la importancia de (no) ser el primero

Si volvemos al lejano 2014 probablemente en algún momento tu mirada se cruzó con Flappy Bird.

Era un juego tan simple como adictivo.

Y se hizo viral en cero coma, 60 millones de personas lo descargaron en pocos días.

Como cuando abren el Corte Inglés el día de las rebajas pero en digital.

Éxito. Mucho éxito.

 

 

Gracias a la publi, su creador vietnamita ganaba 50.000 dólares al día.

Éxito. Mucho éxito. Demasiado éxito.

Tanto éxito que el chaval se agobió y lo retiró de las tiendas.

Se acabó.

 

 

Podríamos divagar sobre lo controvertida de esta decisión pero no voy por allí.

De la relación que tenemos con el dinero, pero no voy por allí.

Quiero que te fijes en otro detalle de todo lo que pasó.

 

 

Puedes pensar que este joven de Vietnam era un genio.

Un genio de las tendencias, de captar el interés del público y de crear un producto ganador alrededor… lo que de alguna manera buscamos todos.

Pero también puedes pensar que es casualidad.

Y seguramente tienes razón.

 

 

Lo que no es casualidad es lo que pasó a su alrededor.

Atención aquí.

En paralelo al éxito de Flappy Bird empezaron a salir clones por todos lados.

  • Fluppy Bird
  • Flippy Bard
  • Tappy Bieber (la versión de Justin Bieber, true story)

El día más heavy se subieron 95 clones del juego en un mismo día. 95.

Y a mi siempre me ha rondado una idea por la cabeza:

¿Si el juego original facturaba 50.000$ al día… ¿Cuánto facturaban el segundo y el tercero?

La mayoría de emprendedores están centrados en buscar una idea nueva, esa que no hace nadie, esa que se nos ocurre primero a nosotros.

Emprendedores que descartan decenas de ideas cuando ven que alguien ya está haciendo lo que habían pensado, sin tan siquiera ver si el modelo está validado o si lo hacen bien.

Pero hay otras mentes, mentes enfocadas al negocio, a las que les da igual ser el primero.

Estas mentes recogen el largo camino hecho por los innovadores (con la sangre, sudor y lágrimas necesarias) y una vez el modelo está validado, lo copian y lo mejoran (en el caso del pajarillo, no mucho).

La fama para otros, el negocio para mi.

 

 

Este post no es una alegoría a la copia descarnada pero sí que es una invitación a reflexionar.

Como empresario y como emprendedor me he encontrado muchas veces en este dilema.

¿Es tan importante ir siempre detrás de una idea nueva? ¿O vale con mejorar algo que ya está funcionando y tiene mercado?

¿En qué lado te reconoces?

El debate está abierto, espero tu respuesta.

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